Cuando empezar el año no va de cambiar tu vida sino de entenderla.

Mirarse con precisión para saber qué cambiar.

ENERO 2026

María Muratet Embuena.

1/26/20262 min leer

Conocerse
Conocerse

Enero suele venir cargado de promesas grandilocuentes: cambiar de trabajo, de cuerpo, de relación,
de hábitos, de carácter. Como si la vida fuese un objeto defectuoso que hay que sustituir cuanto antes.
Sin embargo, el Curso I del Modelo de Semiología de la Vida Cotidiana® propone algo
radicalmente distinto: antes de cambiar nada, comprender.

Comprender no es justificar ni resignarse. Es asumir que la vida no se nos presenta tal cual es,
sino tal y como la interpretamos. No vivimos los hechos: vivimos el significado que les damos.
Y ahí empieza todo.

Conocerse a uno mismo no consiste en definirse con etiquetas —“soy así”, “yo siempre he sido
de esta manera”— sino en observar cómo construimos sentido día a día.
Qué interpretamos como amenaza, qué como fracaso, qué como éxito, qué como abandono.
La mayor parte de nuestras decisiones no nacen del presente, sino de aprendizajes antiguos
que siguen operando en silencio.

Por eso, empezar el año desde el conocimiento de uno mismo no es un ejercicio motivacional,
sino un acto de honestidad. Supone mirar con lupa nuestras reacciones automáticas: por qué
ciertas situaciones nos desbordan, por qué repetimos vínculos que no nos nutren,
por qué perseguimos objetivos que, una vez alcanzados, nos dejan vacíos. No porque “esté mal”,
sino porque algo en nuestro sistema de significados pide ser revisado.

La Semiología de la Vida Cotidiana® nos recuerda que cada persona vive dentro de un relato interior.
Un relato construido con experiencias, interpretaciones, emociones y conclusiones que se fueron fijando con el tiempo. Mientras ese relato no se hace consciente, dirige nuestra vida sin pedir permiso.
Cuando empezamos a observarlo, aparece una posibilidad nueva: elegir.

Elegir no es hacer grandes cambios inmediatos. A veces es simplemente dejar de exigirse lo que no toca.
O entender que un cansancio no es pereza, sino desajuste. O reconocer que un conflicto externo
está señalando una incoherencia interna. El conocimiento de uno mismo no promete felicidad instantánea, pero sí algo mucho más valioso: coherencia.

Este enero no te propongo que te reinicies, sino que te mires con más precisión. Que empieces a
detectar cómo interpretas lo que te pasa y qué emociones se activan a partir de ahí. Porque cuando
cambia el significado, cambia la experiencia. Y eso, aunque no haga ruido, transforma profundamente
la manera de habitar la vida.

¿Qué interpretación repites sobre ti mismo desde hace años sin haberte detenido nunca a cuestionarla?

María Muratet Embuena.

Esta reflexión se basa en los contenidos del Modelo Educativo de Semiología de la vida cotidiana®, creado por el Dr. Alfonso Ruiz Soto®.