El silencio que se protege

Hay una forma de estar en el mundo que busca contención.

MARZO 2026

María Muratet Embuena.

3/18/20261 min leer

El actante solitario no se aleja porque no necesite a los demás, sino porque teme lo que ocurre cuando se acerca. Su psicología profunda está marcada por la contención. Observa, analiza, mide. Prefiere el terreno conocido antes que exponerse a la incertidumbre del vínculo. En su interior hay una economía emocional: dar poco, sentir con cautela, retirarse a tiempo. No por frialdad, sino por una defensa aprendida.

El problema no es su capacidad de introspección —que es valiosa—, sino cuando esa mirada se convierte en encierro. Cuando la autosuficiencia sustituye al encuentro. Cuando el silencio deja de ser refugio
y se vuelve barrera.

El solitario necesita recordar que el otro no es solo riesgo: también es posibilidad. Que abrirse no implica perderse, sino ampliarse. Que el contacto no debilita, sino que nutre.

El corrimiento al sensitivo no es traicionarse, sino flexibilizarse. Permitir que lo positivo del vínculo entre, sin que el miedo lo bloquee todo.

¿Y si hoy te permitieras acercarte un poco más, sin exigirte sentirte completamente seguro?

María Muratet Embuena.

Esta reflexión se basa en los contenidos del Modelo Educativo de Semiología de la vida cotidiana®, creado por el Dr. Alfonso Ruiz Soto®.