Erotismo y castidad: dos vías de una misma energía

No es cuestión de elegir una vía, sino de reconocer en cuál estás.

ABRIL 2026

María Muratet Embuena

4/27/20261 min leer

El erotismo y la castidad no son extremos de una misma línea, como si existiera un punto intermedio. Es más preciso entenderlo así: son dos caminos distintos, como dos carriles separados. Cuando estás en uno, no estás en el otro.

Por ejemplo: cuando la excitabilidad se orienta hacia el encuentro con otro, se está en la vía del erotismo. Cuando esa misma excitabilidad se vive hacia dentro, sin compartirse, se está en la vía de la castidad. No ocurren a la vez.

Ahora bien, no es una elección fija. A lo largo del tiempo, incluso a lo largo de un mismo día, se va pasando de una vía a la otra. Por eso se dice que son alternas.

Y, además, se complementan. El erotismo permite la intimidad compartida, el encuentro y la plenitud con otro. La castidad permite sostener y reciclar la energía, orientándola hacia el desarrollo de la conciencia. Sin una, la otra pierde profundidad.

Ambas nacen del potencial sexual, que no solo se expresa en la reproducción o el placer, sino también en la posibilidad de transformar la propia experiencia. Y en cualquiera de las dos vías, la diferencia real está en el nivel desde el que se viven: involutivo, consciente o creativo.

Cuando aparece la excitabilidad, ¿hacia dónde la estás orientando?

María Muratet Embuena.

Esta reflexión se basa en los contenidos del Modelo Educativo de Semiología de la vida cotidiana®, creado por el Dr. Alfonso Ruiz Soto®.