La energía que no desaparece.

Lo que no se ordena, se desborda.

ABRIL 2026

María Muratet Embuena

4/28/20261 min leer

Hay una idea extendida: si algo molesta, lo mejor es controlarlo o evitarlo. Pero con la energía del potencial sexual ocurre algo distinto: no desaparece porque la ignores.

Es una energía constante, como un grifo abierto. Si no la orientamos, se dispersa en pequeños impulsos, distracciones o tensiones que no siempre sabemos explicar. Y si intentamos bloquearla sin comprenderla, no se calma: busca salida por donde puede, a veces de forma torpe o desproporcionada.

Por eso, el problema no es sentir excitabilidad, sino no saber qué hacer con ella.

Cuando no hay dirección, la energía se fuga. Se pierde en lo inmediato, en lo reactivo,
en lo que alivia pero no construye. Y ahí aparecen los desequilibrios: cansancio, confusión
o sensación de estar a merced de lo que uno siente.

Pero cuando aprendemos a canalizarla, algo cambia. La presión baja, la experiencia se ordena y esa misma energía empieza a sostener lo que hacemos: una conversación, una decisión, una creación.

No se trata de cerrar el grifo, ni de dejarlo abierto sin más, sino de aprender a conducir el agua.

¿Tu energía se está dispersando, conteniendo o dirigiendo?

María Muratet Embuena.

Esta reflexión se basa en los contenidos del Modelo Educativo de Semiología de la vida cotidiana®, creado por el Dr. Alfonso Ruiz Soto®.